En la tarde del 28 mayo, acompañamos a las Hermanas de la Consolación, en el 150 aniversario de la muerte de su fundadora, Maria Rosa Molas. Han iniciado así un Año Carismático.
La celebración tuvo lugar en nuestra parroquia del Padre Nuestro, por residir aquí una comunidad de religiosas de la Consolación.
Presidió la celebración el Sr. Arzobispo, concelebrada por los sacerdotes y diácono permanente de parroquia.
salmo
y Evangelio.
En la homilía les animó a ser como su fundadora "maestras en humildad". Mencionó el trabajo en colaboración con ellas durante su estancia en Castellón, por ello hizo un esfuerzo para organizar su agenda y estar con ellas en esta celebración. Citó la proximidad de sus carismas: Consolación y liberación. Que la madre General les dijo en diciembre pasado: "Nos regalamos este año para volver a la herencia que nos dejó Sta. Maria Rosa, a los pilares que les constituyen como familia Consolación". Este regalo es algo exigente: ¿Cómo vivimos el carisma de la Consolación en el siglo XXI? No estamos en el siglo XIX. Hay que volver al Evangelio, a la sencillez y a la autenticidad. Hay que preguntarse si mi vida trasmite consolación a la gente, si en el centro del carisma se pone a la persona necesitada, no a la monja al sacerdote o al laico. En este año hay la oportunidad de reactualizar el carisma.
Hizo referencia a las lecturas evangélicas tan acertadas para esta celebración.
Bendición solemne.
Posteriormente las hermanas ofrecieron un agape a los asistentes.




































