El día dos de febrero celebramos todos los años la Presentación del Niño Jesús en el Templo. Los judíos tenían obligado por ley purificar a la madre 40 días después de dar a luz, también ofrecer al primogénito a Dios, y rescatarlo con dos palomas o dos tórtolas los pobres, cordero o buey los ricos.
Este año caía la festividad en domingo y tenía preferencia al domingo correspondiente, 4º del tiempo ordinario del ciclo C.
Provistos de velas (candelas) hicimos corro en el atrio, José Manuel bendigo las velas e hizo sobre ellas la aspersión de agua bendita.



















































